Meditaciones sobre Vale la Pena

Varias cuestiones llamaron mi atención en el lanzamiento del libro Vale la Pena, del profesor Manuel Calviño. Tomo como punto de análisis la gran cantidad de personas que acudió a la cita del pasado sábado en la casa de la Federación de Estudiantes Universitarios de La Habana.

¿Cómo podría explicarse la asistencia de tanto público? Pues una probable respuesta es que sus admiradores no querían perder la oportunidad de poseer un valioso texto, factible de consultarse a partir de su adquisición.

¿Cuán útil puede ser para una persona agobiada por un problema determinado disponer de un libro de esa naturaleza? Pienso, sencillamente, que es de mucha utilidad.

"No da fórmulas, no da consejos, ayuda a pensar;" afirmó José Ramón Vidal, de la Editorial Caminos, en el acto del lanzamiento. ¿Cuán valiosa es una ayuda cuando uno está atrapado en un dilema? Clarificar ideas, visualizar un camino, encontrar una alternativa cuando todas las puertas parecen cerradas, equivale a reencontrar una respuesta positiva, que dé adecuada solución al dilema que se afronta.

En la ceremonia de presentación y al referirse a las apariciones televisivas del profesor Calviño, el vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión, Waldo Ramírez, afirmó que en sus programas hay una invitación al diálogo, a la reflexión, ante la obediencia.

Al considerar que el texto está basado en alrededor de 70 temas expuestos en la pequeña pantalla, entonces es un acierto más que tantas personas participaran del aleccionador encuentro del sábado último.

Tener la opción de meditar-con apoyo del texto-de valorar amplia y profundamente las alternativas para resolver una situación dada, constituye, sin duda alguna, un oportuno sostén para cualquier ser humano.

Con modestia, el profesor Calviño afirmaba ese sábado: "lo que me hubiera perdido si no hubiera escrito este libro". En realidad su público ganó mucho con la confección de la obra, ganó la posibilidad de tenerlo de forma permanente. Eso tiene un valor incalculable.

Para el autor es una muestra de gratitud, de respeto a su propuesta televisiva y ahora a su obra; es un privilegio continuar viéndolo y escuchándolo o reencontrarlo a través de las páginas de su libro. (JNM)